miércoles, 6 de julio de 2011

LA ABYECCIÓN EN EL CUENTO EL SUEÑO DEL PONGO


  
La abyección es la humillación, la bajeza que se realiza a las personas. La abyección en una sociedad se ha visto desde tiempo atrás y  en la actualidad. La humanidad es testigo de cómo el deseo de humillar y rebajar a gente con recursos inferiores es solo provocado por llevar acabo la búsqueda  de satisfacer sus necesidades de grandeza o llenar su propio ego,  claro está que  no todas las personas  encuentran en la abyección una forma de satisfacción para engalanar su ego.
El cuento “El sueño del Pongo”  ha sido recreado del quechua al español con tal similitud como la que se quiso, Arguedas afirmó haber escuchado relatar, en Lima, a un comunero del Cusco.( El sueño del pongo: entre la abyección y el deseo, Sergio R. Franco,University of Scranton)
Representaba y representa, según la opinión del autor, un valor social, literario, pero sobre todo, lingüístico, como evidencia de la fuerza y flexibilidad  con el que el idioma quechua había sabido apropiarse de vocablos castellanos.  José María Arguedas recreó el cuento después de haberlo escuchado de  un hombre quechua hablante, posteriormente  Arguedas busco recrearlo de la misma similitud como él lo había escuchado. El maltrato representado en el sueño del pongo es la viva representación, de la abyección hacia una persona, la humillación del amo hacia su criado, la satisfacción con la que goza el amo por tratar, a base de maltratos, a su criado, por como era su aspecto y por el hecho de ser su criado.
Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas, viejas.
El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludó en el corredor de la residencia.
¿Eres gente u otra cosa?- le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio. (133)
La satisfacción con la que goza el amo por tratar, a base de maltratos, a su criado, por como era su aspecto y por el hecho de ser su criado.
Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.
·         Creo que eres perro. ¡Ladra! - le decía.
El hombrecito no podía ladrar.
·         Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces-
El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.
·         Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.
El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.
El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo.(134)

El relato del sueño que hace el pongo a su amo
|Pero… una tarde, a la hora del Ave Maria, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hombrecito, habló muy claramente. , Padre mío, señor mío, corazón mío- empezó a hablar el hombrecito-. Soñé anoche que habíamos muerto los dos, juntos; juntos habíamos muerto , Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. Y a ti y a mí nos examinaba, pesando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío -Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro gran Padre San Francisco volvió a ordenar: “Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano”, Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando“Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo”. (136-137)
fue una lección directa de cómo es que las personas llegan a recibir lo que merecen por sus obras y sus actos, a través de una justicia que va aún más allá de riquezas.
La abyección encontrada a través del relato representado en el cuento el sueño del pongo no solo se ve en el cuento y en la realidad histórica y social de Arguedas, sino también en la sociedad en que vivimos. Aún siguen existiendo clases sociales ,estas clases no son tan marcadas como antes pero se siguen viendo. Se ven humillaciones quizá no del mismo modo  como se relata en el cuento, pero sí con la misma frialdad y crueldad con la que se trata y desprecia al pongo, Las personas deberían dejar de actuar tontamente, darse cuenta y afrontar que todos son  iguales y que la abyección solo hace que las sociedad se aliene mucho más y no logre progresar como debería hacerse.

MariaYarlequé Flores


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